jueves, 7 de mayo de 2015

ULISES XXXI



Entrar en Gran Hermano XXXI mediante todo tipo de tretas.
Comportarse histriónica y patológicamente en el cásting.
Pasar los cortes.
Meter de contrabando en la casa Sein und Zeit, de Martin Heidegger.
Una vez en directo, sentarse en una silla y abrir el mamotreto.
No responder al ser interpelado. Estar en el aire.
Leer Sein und Zeit (1927) y alimentarse de patatas.
Defecar con Heidegger y ser retransmitido
24/7 excepto ese momento en que entran
seis directivos de Tele 5 en mitad de la noche
y cuatro abogados
y gritan. Gritan.
No responder.
Aprovechar para internarse en el Erschlossenheit.
Hacerse famoso como un monje troglodita.
Estilita.
Evitar ser (Sein) nominado, semana tras semana.
Convertirse en un reclamo inesperado en Tele 5.
Los tertulianos comentan tus expresiones faciales
al abordar la primacía del Dasein.
Ganar gracias a Heidegger el concurso de los imbéciles.
Ser (Sein) descalificado, por doping.