martes, 3 de marzo de 2015

ZURDO

A los dieciséis
metí la mano izquierda
en una prensadora
de la fábrica de conservas
en el último minuto
de mi turno. fue
un corte tan limpio
que casi no dolió
recuerdo ver blanco
y despertarme
así.

pensaba en Mariola
pensaba en Mariola.

mi novia
con quien nunca me acosté.

la noche que fuimos
al cine de verano
y recorrí con mi
mano izquierda
su muslo derecho
subiendo por él
durante casi
veinte minutos.

toqué con el meñique
su ropa interior
húmeda
y puedo recordar
cada uno de esos
veinte minutos
con sus exactas
temperatura
textura
y humedad.

no los recuerdo yo.
los recuerda ella
mi mano izquierda
dondequiera que esté
me dicta.

no nos dijimos te quiero
ni te voy a recordar
ese recorrido
por ese territorio
equivalió.

mi mano izquierda
que sigue allí
limpia
enamorada
feliz
recorriendo
el muslo de Mariola
en mil novecientos
noventa y uno
y me habla.
me habla.

mi mano derecha
no está tan limpia.
todo lo que sabe
lo sé yo también.
he crecido con ella.

no le preguntéis
por Mariola
ni tampoco
por casi nadie
más.

me pica por las noches
el meñique
perdido.

la inocencia
de los fantasmas.

a veces
cuando quiero
mucho a alguien
les acerco
el muñón.

quiero tocarlos
bien.

ponen caras.

luego me río
les hago el chiste
de siempre les digo
que soy zurdo.
zurdo.

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