jueves, 6 de marzo de 2014

UN POEMA DE LEOPOLDO MARÍA PANERO




LA CANCIÓN DEL INDIO CROW


Qué larga es la ribera de la noche,
qué larga es.
No hay animales ya ni estrellas
y el matorral de los recuerdos
la vida es una línea recta,
qué larga es la ribera de la noche
qué larga es.
El mar, al lado, tan oscuro               
ya ni la luna quiere verme 
y allá en el pozo sepultada 
la miel aquella de esos labios               
que de algo como amor me hablaron, 
luego en silencio se quedaron:
qué larga es la ribera de la      noche,
qué larga es.
Flotan cabellos en el agua
de una mujer que no existió
y en la cabeza hay unas letras
la A, la V más dos Os:
qué larga es la ribera de la noche
qué larga es.
      Tal vez sea un oso lo que anda
con una pierna y luego otra,
las huellas son como de oso,
no de yo.
Qué larga es la ribera de la noche,
qué larga es.
No se terminará nunca la playa
con esa sombra que recorre
ese desierto tal un péndulo:
qué larga es la ribera de la noche,
qué larga es.
Cómo saber si ya estoy muerto
o si aún vivo como dicen
si allá en la playa sólo hay playa
atrás, delante sólo hay playa
cómo saber si yo soy indio
si yo soy Crow o yo soy Cuervo,
si ni la Luna quiere verme
y Padre Sol nunca aparece:
qué larga es la ribera de la noche,
qué larga es.               
No es que esté solo, es que no existo 
es que no hay nadie en esta playa               
y ya ni yo aun me acompaño
son estos ojos cual dos cuevas               
y en mi cabeza sopla el viento: 
será la muerte como un vino?
habrá mujeres en la tumba?
Qué larga es la ribera de la noche,
qué larga es.



de El que no ve (1980)

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