jueves, 20 de febrero de 2014

VENTANAS

Os cuento sin más algo que acaba de ocurrirme. Estaba trabajando en mi novela, un pasaje en el que un personaje gordito y entrañable y misógino y psicópata redacta un poema de amor sobre un intento de penetración. El poema abunda en datos como: el peso y la talla de la musa de Jesús, y, en un momento dado, la altura de la chica arrodillada. Como no tengo ni idea de cuál es la altura de una chica arrodillada, se me ha ocurrido buscar en google "longitud media tibia mujer" [Buscar] para luego descontar los centímetros, y el cuarto resultado me ha llevado a una publicación en el International Journal of Morphology en el que tres médicos colombianos describen, con la neutralidad y gelidez que podemos imaginar, el procedimiento con que, para cumplir con el mandato gubernamental de etiquetar los cadáveres con su género, raza, edad y talla, determinan la altura de las víctimas aplicando una ecuación sobre la longitud de sus tibias (cuando se encuentran). El abstract termina con un lacónico de esta manera se contribuye al proceso de identificación de sujetos desaparecidos en Colombia. 

He tomado los datos y he vuelto a mi poema, donde mi personaje sigue dándole vueltas y más vueltas a la idea de penetrar a su amada, y previendo las dificultades morfológicas con que va a encontrarse su proyecto.

Luego me he levantado a beber agua. El nudo en la garganta persistía, por lo visto. Aún persiste.

Anoche, tras la presentación del libro de Juande, estuve hablando con mis amigos José Óscar y Alfonso sobre la creación de universos pop en la literatura. No tengo nada en contra de los universos pop. Lo único que te digo, querido novelista postmoderno que estas líneas lees en busca de consejo, es que, si vas a cerrar las ventanas de la torre de marfil para que el mundo no te estorbe, ciérralas bien. El mundo es muy cabrón, le gusta incordiar con sus cosas. Tú estás ahí tranquilamente con tus poemas parafílicos y el mundo se te cuela por una rendija a hablarte de fosas comunes, de mujeres arrastradas a la selva en medio de la noche, de paramilitares, de horror. Y entonces el nudo en la garganta te va a agarrar, y va a convertir tus poemitas en algo que no te va a gustar.


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